COMO EVITAR QUE LA VIOLENCIA CONTROLE MI ESCUELA

“Hemos considerado seriamente cerrar esta escuela por un tiempo porque nos sentimos inseguros”. Estas fueron las palabras de una directora preocupada por el aumento de la violencia dentro de su escuela. ¿Qué podemos hacer los profesores para prevenir que los centros educativos se conviertan en espacios de anomia social y violencia?

Aunque pareciera que lo único que puede hacerse es ser autoritarios por un lado, o bien esconderse o quedar paralizados por el otro lado, pero desde los principios de Educación para la Paz y la Pedagogía de la Ternura (Alejandro Cussiánovich) hay esperanzadoras respuestas a esta angustiante pregunta.

Entendiendo la violencia en la escuela

La escuela nunca es ajena a lo que se vive en la comunidad. Como todo fenómeno social, la violencia en las escuelas no tiene una única causa, sino es, por decirlo así, el resultado de un eclipse de factores que coinciden entre los cuales están: La precariedad de los recursos, el distanciamiento afectivo o las relaciones sin ternura entre quienes forman la comunidad educativa (padres, madres, cuidadores, docentes, administrativos y estudiantes), la criminalidad imperante en los barrios cercanos a la escuela, la exclusión y discriminación de jóvenes, mujeres y niños en las comunidades, la corrupción en autoridades educativas, las experiencias adversas (violencia física, sexual y psicológica) vividas por los miembros de la comunidad en la familia y las dificultades que las personas tienen para resolver sus conflictos usando formas no violentas, entre otros factores.

De hecho, toda la violencia es producto de situaciones de conflicto que no logran resolverse o atenderse adecuadamente en la sociedad y por lo tanto se buscan “resolver” de una forma destructiva o impositiva. A continuación presentamos una lista no completa de algunas cosas que el Gobierno, autoridades, docentes, padres, madres y estudiantes pueden aprender a hacer para prevenir la violencia en las escuelas.

Lo que puede hacer el Gobierno

  • Mejorar la supervisión y monitoreo de calidad en la implementación de los proyectos educativos de cada Escuela.
  • Priorizar la inversión en recursos educativos vinculados inmediatamente con los niños, niñas o adolescentes (servicios básicos de la Escuela, evitar el hacinamiento, recursos didácticos mínimos).
  • Promoviendo un diálogo entre los centros educativos de cada distrito para identificar problemas y oportunidades comunes.
  • Brindando acompañamiento técnico, capacitación y supervisión para actividades de prevención desde la escuela.
  • Mejorando la coordinación con otros servicios que la escuela no puede proveer: educación especializada en salud preventiva, consejería u orientación escolar, mediación de conflictos, recreación y deporte, arte y cultura, integración social de jóvenes en la comunidad, formación ocupacional, formación de padres, madres y personas cuidadoras, generación de empleo y otros servicios.

Lo que puede hacer la dirección

  • Incluir en sus proyectos educativos un énfasis en la convivencia, el diálogo, la inclusión y la participación positiva de los jóvenes.
  • Fortalecer la relación de colaboración entre la Escuela y otros miembros y organizaciones de la comunidad, invitándoles a participar, haciendo acto de presencia y comunicando las necesidades y problemas de la Escuela como parte de la comunidad.
  • Crear programas de capacitación en resolución de conflictos para los estudiantes y profesores, y promover el uso de la mediación entre estudiantes (estudiantes mayores siendo mediadores entre otros estudiantes con conflictos menores).
  • Asegurar un enfoque de cultura de paz en las normas de convivencia del centro educativo.
  • Abrir un diálogo periódico con los profesores para analizar situaciones de conflicto y violencia.

Lo que pueden hacer las madres y los padres

  • Involucrarse en juntas de padres o asociaciones.
  • Involucrarse en las actividades de la Escuela.
  • Mantener la comunicación abierta con los profesores, indagar, preguntar cómo están sus hijos.
  • Apoyar a los docentes de forma voluntaria.
  • Supervisar el rendimiento y tareas de sus hijos diariamente y estar atentos a sus actividades diarias, amigos, contactos en redes sociales, uso de internet y uso del tiempo libre.
  • Conocer a los amigos de sus hijos y a sus padres.

Lo que puede hacer el personal docente

  • Promover el diálogo y la educación participativa más que la educación autoritaria.
  • Promover la justicia restaurativa (reparar el daño, reconciliarse, resolver el conflicto y prevenir).
  • Buscar un acercamiento a los estudiantes con “empatía” y no solo con “simpatía”.
  • Crear tiempos para trabajar temas vinculados a la afectividad como: reflexiones sobre la violencia y la convivencia, manejo de emociones, información sobre factores de riesgo, adicciones, hábitos de vida saludables y comunicaciones interpersonales.
  • Promover un sentimiento de pertenencia y de integración en el grupo.
  • Promover la búsqueda de soluciones a conflictos sin violencia.
  • Proteger activa y firmemente a personas expuestas a la violencia, el acoso o la discriminación.
  • No ceder ni promover la corrupción en el aula.

Lo que pueden hacer los estudiantes

  • Ayudar a estudiantes más jóvenes a superar sus problemas académicos.
  • Aprender a ser mediadores.
  • Expresar sus necesidades, temores, preocupaciones, frustraciones a sus maestros.
  • Participar en actividades para su propio crecimiento personal.
  • Motivarse unos a otros y crear lazos solidarios positivos dentro de la Escuela.

Hay muchas cosas que no pueden controlarse desde la escuela, por su función educativa y sus limitaciones, pero hay muchísimo más que sí puede la escuela enfocar para promover un clima de convivencia, colaboración y apoyo mutuo. Estas medidas no solamente ayudarán a reducir la violencia sino generará una experiencia educativa más gratificante, humana, motivadora y sanadora.

El programa de Cultura Juvenil y Reducción de Riesgos de la Fundación Doulos busca contribuir a que más centros educativos, iglesias y organizaciones basadas en la comunidad implementen acciones de prevención y anticipación de violencia de forma efectiva así como también se prevengan otros riesgos como el suicidio, embarazos de adolescentes, adicciones, hábitos de autocuidado y otros.

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